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Informe de Protocolo de “No Acoso”

La comisión ha detectado que la situación familiar del menor, provoca en él una presión y una responsabilidad que no se corresponden con su edad y eso unido a la sobreprotección que la madre ejerce sobre él, han derivado en que situaciones puntuales sean interpretadas como acoso hacia él.

Esta es la observación de la comisión encargada del protocolo de acoso hacia mi hijo. Me permitiré el lujo de hacerme con lo que dicta la Resolución de 18/01/2017, de la Consejería de Educación, Cultura y Deportes, por la que se acuerda dar publicidad al protocolo de actuación ante situaciones de acoso escolar en los centros docentes públicos no universitarios de Castilla-La Mancha. [2017/632]

La Resolución de 20/01/2006, de la Consejería de Educación y Ciencia, por la que se acuerda dar publicidad al protocolo de actuación ante situaciones de maltrato entre iguales en los centros docentes públicos no universitarios de Castilla-La Mancha, estableció por primera vez en nuestra Comunidad Autónoma una serie de actuaciones impulsadas desde el propio centro con el común objetivo de la promoción de la convivencia escolar.

El Decreto 3/2008, de 8 de enero, de la Convivencia escolar en Castilla-La Mancha, amparado en lo establecido en La Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación, modificada por la ley orgánica 8/2013, de 9 de diciembre, establece el marco general por el que los centros docentes públicos y privados concertados no universitarios, en el ejercicio de su autonomía pedagógica y organizativa han de regular la convivencia escolar, y definir un conjunto de actuaciones y medidas para su promoción y mejora.

Ahora bien, llevo desde febrero luchando por ponerle fin a un problema que lleva dándose en el centro educativo de mi hijo, y que por lo visto lleva años dándose y nadie ha puesto los medios para frenarlo. Evidentemente, los que lean este artículo y conozcan mi caso, podrán ponerse en tesitura, pero puestos a denunciar irregularidades, voy a relatar los hechos desde el principio y tumbar las mentiras, la falta de empatía y la actitud xenofóbica de la comisión encargada del Protocolo de Acoso de mi hijo.

Quiero poner sobre relieve la inacción no solo por parte del claustro directivo del colegio, sino de la Inspección Educativa, el equipo de orientación, los Servicios Sociales e incluso por parte del Ayuntamiento, todos ellos como actores responsables de velar por la buena convivencia y la estabilidad social y familiar de los menores.

Vuelvo de nuevo a la Resolución de la Consejería de educación y  en el Anexo I. sobre el Protocolo de acoso escolar dice:

Que se entiende por acoso escolar, la situación en la que alumnos o alumnas, individualmente o en grupo, están expuestos, de forma repetida y prolongada en el tiempo, a través de diferentes formas de hostigamiento intencionado por parte de otros alumnos o alumnas; de manera que el alumnado acosado está en situación de inferioridad respecto al alumnado acosador. Dicho acoso escolar produce un desequilibrio en el alumnado acosado que le impide salir por sí mismo de la situación.

Según la Resolución de la Consejería de educación existen diferentes formas de hostigamiento que pueden ser causa de acoso escolar:

Agresiones: Agresiones físicas directas que causen dolor en el alumnado acosado como pueden ser empujones, zancadillas, bofetones, puñetazos, patadas.
– Agresiones físicas indirectas como romper, esconder o sustraer objetos personales.
Verbal: Agresiones verbales y gestuales que buscan ofender al alumnado acosado, como pueden ser insultos, motes, humillaciones, amenazas, burlas, obscenidades.
Social y psicológico: Sin agresión física o verbal, pueden existir conductas que busquen desequilibrar emocionalmente al alumno acosado, como pueden ser la exclusión, el aislamiento, la marginación social, la indiferencia, la superioridad, el chantaje, la calumnia, miradas de odio.

Al denunciar el caso de acoso de mi hijo, fue porque fue agredido física y verbalmente y en reiteradas ocasiones por varios menores de su clase, y por supuesto mi hijo estaba en inferioridad frente al resto de menores agresores. El maltrato psicológico fue el más empleado a parte del físico y del verbal, dado que cuando decidí actuar en consecuencia, optaron por apartarlo. Yo todavía sigo sin comprender si estas personas conocen el concepto acoso y hostigamiento, porque hasta en su incongruente informe reconocen que mi hijo si sufrió dichos episodios mencionados por la Resolución de la Consejería de educación. Por otro lado, la misma Resolución dice que el acoso suele tener habitualmente un componente colectivo o grupal, en primer lugar, porque no se suele acosar individualmente, sino en grupo; y, en segundo lugar, porque el suceso suele ser conocido por otras personas, observadores, que no contribuyen con suficiente fuerza a que cese el acoso. Así pues, existen diversos agentes implicados en el acoso escolar:
– Alumnado acosado.
– Alumnado acosador.
– Personas observadoras.
– Personas que ponen en conocimiento la situación.

Aquí es donde entro yo y me pregunto: Cómo es posible que la Comisión encargada del Protocolo de Acoso, resuelva que mi hijo no ha sufrido acoso alguno, pero sostenga que:

Ha constatado agresiones verbales entre diferentes alumnos hacia mi hijo (Gilipollas, Maricón y Puto Negro), al mismo tiempo que han constatado agresiones físicas (patadas y empujones); insultos fuera del centro escolar y varias llamadas desde un número oculto al teléfono de mi hijo y supuestamente con fines lúdicos. Y que reconozcan también que “La víctima” mi hijo, haya sufrido Maltrato Psicológico (Manifestaciones de desprecio: no estudias, no tienes dinero para pagarte unas zapatillas mejores, no te queremos en nuestro equipo); así como exclusión social, dado que a excepción de dos compañeros, ninguno de los alumnos de su clase le dirigía la palabra. Todo ello y según ellos de forma puntual. Y lo más irónico es que en su valoración también constatan que sí se ha constatado hostigamiento repetido y prolongado en el tiempo, pero rechazan una situación de inferioridad, lo cual deduzco que mi hijo debió dejarse vejar y denigrar por los menores acosadores.

Por otra parte, la comisión me hace responsable directa de lo acontecido:

Primero: que según ellos, se ha detectado que la situación familiar del menor, provoca en él una presión y una responsabilidad que no se corresponden con su edad y eso unido a la sobreprotección que la madre ejerce sobre él, han derivado en que situaciones puntuales sean interpretadas como acoso hacia él; que según ellos mi hijo no se siente acosado y que está a gusto en el colegio; y según ellos que dicha situación hace que mi hijo evite que me altere y no me cuente nada de lo que le ocurre, evitando asumir la culpa de los posible hechos que él realice.

Ésta por supuesto es la primera mentira, dado que tanto la abuela de mi hijo como el padre han hablado conmigo y me han hecho llegar el miedo que tenía mi hijo de regresar al pueblo, dado que quiere evitar futuros hostigamientos, ellos mismos me han dicho que entienden que el niño necesite estar conmigo, pero la decisión de alejarle de este entorno hostil es únicamente mía, a lo que les he respondido que me gustaría que mi hijo pudiera plantarle cara a los problemas por sí mismo y sin miedo alguno.

Segundo: que tras la publicación en el grupo de whatsapp de de la clase de mi hijo, los nombres de los menores acosadores, produjo un clima de miedo y preocupación ante una posible denuncia y es por ello que los menores le piden explicaciones a mi hijo y yo sin pensarlo los amenazo.

Segunda mentira, el grupo de Whatsapp fue el de fútbol ya que desde que llegué al colegio dije expresamente que no me gustaban los grupos de whatsapp de los colegios, en el de fútbol sí porque me enviaban los horarios de los partidos y fue ahí en donde le pedí explicaciones a los padres de los menores y es mas les hice hacer un ejercicio de autoconcienciación y se pusieran en mi lugar, pero se pusieron como obeliscos y su intención en ningún momento era la de frenar a sus hijos.

Tercero: a la comisión no le consta que mi hijo haya estado con una Psicopedagoga ni que haya tenido miedo de asistir al colegio, pero si que estuvieron en contacto con la psicóloga del Servicio de Mediación Familiar del Ayuntamiento, la cual les informó que tuvo un encuentro informal que estaba lejos de sus funciones de mediación.

Otra gran y flagrante mentira, tengo correos donde les informo que mi hijo tiene miedo de asistir al colegio, es más acudí a los Servicios Sociales y lo informé y todos ellos me dijeron que si el niño no iba al colegio, me acusarían de absentismo escolar. El Alcalde fue quien me puso en contacto con la Psicopedagoga y es cierto que no ejerce como tal, ella misma nos lo dijo y nos vió la primera vez de forma extraoficial ya que el Alcalde la informó que el niño estaba pasando por una situación difícil, y ya después de la inauguración del Centro de Mediación Familiar, nos vió más veces y fui yo quien le pidió expresamente que le le tratase sobre el tema en cuestión sino más bien que le ayudara a manejar sus emociones, dado que en cierto aspecto es bastante tolerante y los demás menores se aprovechan de él.  Y fui yo quien avisó al colegio las visitas que tuvimos con la orientadora, que según el informe por un lado no les consta y por otro que la pusieron ellos en contacto conmigo, mentira cochina.

Y por último el resto de mentiras e irregularidades:

28/07/2019 puesta en marcha del protocolo de acoso y la orientadora se reúne con el menor para conocer cómo se encuentra, con la información aportada por la misma se decide como medida preventiva cambiarle de clase  ya que el ambiente en la suya era muy tenso debido como no a las publicaciones de la madre en redes sociales acusando a los compañeros y las amenazas por su parte.

Primero que la decisión de abrir el protocolo no fue por iniciativa del colegio, más bien se da porque:

El 15 de febrero de este año, fui al colegio como habitualmente hago a recoger a mis hijos y ví a mi hijo con la cara roja, impotente y sin fuerzas para explicarme lo sucedido. «De ser que estaba sola, comprendería que mi actuación fuese una mera exageración, el caso es que estaba otra madre presente, que pudo presenciar la impotencia y la desesperación de mi hijo». No perdí el tiempo y toqué todas las puertas que consideré oportunas, hablé en reiteradas ocasiones con el Director del colegio, el profesor tutor incluso con las monitoras del comedor del colegio; llegando a perder incluso los papeles ante la impotencia de ver como todos negaban los hechos ocurridos con mi hijo. «Ninguno estaba dispuesto a admitir que se estaban ensañando con mi hijo» para ellos era un simple pique entre niños.

Ante dicha negación decidí recurrir al Alcalde, pidiéndole ayuda para que interviniera en el asunto, cosa que no hizo hasta el momento que se enteró que había publicado los hechos en mis redes sociales. Al mismo tiempo hablé con los Servicios Sociales los cuales enviaron un correo a la orientadora del colegio la cual no habló con mi hijo ni hizo caso del mismo, según ella «por falta de tiempo» hasta enterarse al igual que el Alcalde, que había formulado una denuncia pública en mis redes sociales.

Era tal la gravedad del asunto que mi hijo empezó a negarse a ir al colegio, pero bueno, «ustedes como comprobarán no es acoso, son simples piques y unos cuantos golpes de nada» que es en lo que se redujo. Acudí de nuevo a los servicios sociales y ellos como siempre, tratando de restarle importancia al asunto y me decían de llevar al niño al colegio aunque esté no fuese deseo del mismo. Lo llevé al colegio y en mi presencia lo amenazan los menores implicados, y no dudé en decirles que si volvían a meterse con mi hijo no respondía de mí, y que él sí tenía quien lo protegiera; ello también fue otro motivo para que el colegio volviese a tomar medidas contra mí.

Ante la impotencia de no poder ayudar a mi hijo, porque como comprenderán «nadie veía nada y nadie sabía nada». Acudí primero al Juzgado para verme con el Defensor del Menor, figura que me dijeron que no existía en Castilla La Mancha, así que Fiscalía de Menores me aconseja de acudir a la policía; no pierdo el tiempo y pongo una denuncia (tanto para los menores implicados como para el director del colegio y la orientadora) acto seguido pongo otra en la Inspección Educativa la cual ordena la apertura de un protocolo de acoso. Mientras, seguían las agresiones y amenazas, las cuales iba remitiendo al colegio, todas ellas las presentaba por escrito con sello y fecha. Durante la comisión se iba avivando el conflicto dado que los padres no estaban por la labor de parar la situación, cosa que el propio colegio reconoció y alegó que fue por mis publicaciones en redes sociales.

Durante el protocolo, se decide por fin cambiar a mi hijo de clase, «algo que veníamos pidiendo las dos semanas que llevaba el caso»; el cambio de clase les sirvió a los profesores para fomentar más la segregación, advirtiendo a los alumnos de tener cuidado con mi hijo ahora que está en esa clase, no vaya a ser que… (la madre denuncie de nuevo). Tanto a mi hijo como a mí, nos habían puesto una etiqueta (los del acoso), tal es así que cualquier menor que trataba de acercarse a él, le advertían de tener cuidado, (no vaya a ser que la madre lo denuncie). Tras la apertura del “Protocolo de Acoso” los padres crean un grupo llamado «protocolo madre de Carlos», grupo en el que coordinados por el colegio, planean la estrategia de echar por tierra el argumento del acoso y dejarlo en simples piques.

Pasan los días y en una de las entrevistas me dice que mi hijo insulta, que pica y que por eso se han dado dichas situaciones, lo que me daba a entender, que mi hijo fue quien se buscó ser acosado y agredido por un grupo de menores. Llegué a casa y al preguntárselo a mi hijo, estaban dos menores que eran los únicos que lo trataban y me dijeron que ellos de ser mi hijo no permitirían todo eso ya que varios menores incluso antes del incidente de la cabalgata le decían «me das asco puto negro a ver si te vas de una vez a tu país». Durante las entrevistas del Protocolo de Acoso, cada vez me contaban una versión distinta y me recriminaban aún a mí de la situación, dado que según ellos había provocado la ira de los padres al contar los hechos en mi red social.

Una tarde, fui a recoger a mis hijos y resulta que unas niñas del comedor le tiraron migas de pan en los ojos y al decírselo a una de las monitoras, esa le responde que: « ¿Ahora ya no son los niños los que te acosan sino las niñas?» Lo cual me indignó, quieran que no es mi hijo y no creo que a ningún padre le gustaría ver que lo traten mal a su hijo. En lo que fui a la monitora y le advertí que la próxima vez que le tratara mal a mi hijo o le hiciera sentirse mal de cualquier forma, no respondería de mí. Ello incitó a que el colegio tomase la decisión de prohibirme el acceso al colegio.

Concluye el protocolo y me dicen verbalmente que no hay acoso y que mi hijo si está a gusto en el colegio, cosa que no es cierta ya que el pobre me dijo de mudarnos de nuevo a Madrid y que él no estaba a gusto aquí. La Inspección Educativa se agarró a ese informe y negó la mayor aún a pesar de mis recursos intentando que se abra un protocolo nuevo. Meses después el niño vuelve a ser agredido primero en el colegio y luego en plena calle por otro menor de su clase, y eso sí lo vieron dos menores que trataron de protegerlo, ya que se vinieron persiguiéndolo hasta el parque donde vino a refugiarse para pegarlo, pararon cuando llamé a la Guardia Civil. Escribo al profesor tutor, a lo que éste me responde que se enteró después del asunto. Ello me obliga a volver a denunciar y a pedir ayuda psicológica para mi hijo, y a Dios gracias que lo hice, ya que pude descubrir a través de la profesional que le atendía que mi hijo tenía miedo de salir a la calle.

Ahora bien, entiendo que un colegio quiera lavarse la cara, tapando los trapos sucios que ahí suceden, y como bien se dijo en el informe verbal «es una mera exageración por mi parte».tengo la tranquilidad de poder decir, que el acoso es una práctica habitual en este colegio, lo extraño es que ni los Servicios Sociales, ni el colegio, el Ayuntamiento ni mucho menos la Dirección Provincial de Educación han puesto los medios para solucionarlo. No conviene, dado que los agresores son casi siempre familiares o amigos tanto del colegio así como del Ayuntamiento. El modus operandi del colegio es largar al menor acosado aún este no hubiese superado el curso, así se quitan de problemas y lo digo con conocimiento de causa ya que puedo aportar correos de las supuestas notas nefastas de mi hijo.

Llevo meses pidiendo tanto a la delegación de educación como al colegio, un informe en el que me expliquen en que se basan al decir que lo de mi hijo no fue acoso, el último escrito es del 17/06/2019 y no recibí respuesta alguna hasta el 4 de septiembre, ya que tuve que acudir al inspector Jefe y exigirle que como familiar del menor acosado tenía derecho de tener dicho informe en mi poder y que no comprendía cómo es que Educación haya emitido un informe a la fiscalía diciéndole que no hay acoso y que mi hijo está en una situación de vulnerabilidad familiar; entendiéndose así que yo soy la causante de que diez menores se hayan ensañado con mi hijo y que yo no tenga constancia del contenido del mismo.

Si sois padres, me gustaría que os pongáis en mi pellejo y me digáis que haríais. Que una trabajadora social me diga que yo no soy quien para reclamar que le pinten a uno la cara de negro me parece vergonzoso dado que no solo demuestra su ignorancia, sino su intolerancia. Aquí nos dicen que el pueblo fomenta la integración, luego la integración a la que se refieren es que si no eres español no puedes decir que algo está mal porque si no te linchan. Me parece lamentable que se escuden detrás de los menores para demostrar su supremacía y falta de empatía, y desvergonzada actitud xenófoba.

Le pedí al Alcalde de organizar una reunión y que hiciera de mediador conmigo, los padres de los menores y el colegio y dijo que no aceptaron. Aquí mi único delito ha sido pedir ayuda para mi hijo y no permitir que me lo sigan lastimando. Si quejarme de que se haya pintado al rey mago de negro, cuando consideré que si el pueblo integra podría contar con nosotros el colectivo afrodescendiente, haya sido motivo para que nos hagan la vida imposible, me parece injusto. Si las entidades competentes velan por la estabilidad social y familiar de los menores, podríais ayudar a solucionar este problema. Y repito, no soy la única que se ha visto en este tipo de situación y al final nosotros los que lo sufrimos acabamos siempre pidiendo ayuda psicológica y aún con todo yo soy la hostil.

Entonces que me diga cualquiera que es padre, cómo actuaría al ver a su hijo desbordado y amedrentado con miedo incluso de asistir al colegio dado que cada día de clase suponía un auténtico infierno. Yo desde luego, no estaba dispuesta a permitirlo, pero como aquí rige la familiaridad y el compadreo porque entre todos se tapan y le restan importancia a cualquier asunto de ésta índole, optaron por solidaridad decretarse desequilibrada mental. En fin (o piensas como nosotros o te declaramos la guerra).

Y pensar que todo ello se ha dado porque  el día cinco de enero recriminé a los miembros del grupo organizador de la cabalgata de reyes y a la Alcaldía que su actuación era un acto claro de racismo. Blackface https://g.co/kgs/L6dkj6. Dicha situación se convirtió no sólo en una persecución hacia mí sino hacia los míos, todo un pueblo se dio por aludido y se sintió ofendido y como bien dicen: «para hacer daño, no es necesario utilizar un arma, basta con descubrir un punto débil y causar el mayor de los daño posible». A raíz de ello, muchos padres indignados con la situación tomaron cartas en el asunto y se pusieron manos a la obra para hacernos la vida imposible; lo vergonzoso es que, incitaron a sus hijos a ensañarse con el mío y así empezó nuestro calvario.

Siento tener que decirlo, pero nadie a día de hoy considero  ha tenido en cuenta ni la versión de los hechos por parte mía ni mucho menos por la de mi hijo; que aun a pesar de que el día 2/04/2019 remití un escrito tanto al colegio como a la Consejería de Educación y Deportes, Servicio de Inspección de Educación, en el cual mostraba mi inconformidad ante el protocolo abierto, ya que no fue parcial; teniendo en cuenta que existía un trato de favor hacia los agresores de mi hijo dado que los padres de los mismos tienen no sólo una relación de familiaridad con los miembros que conformaban la comisión sino que también de amistad. habiéndose demostrado que el caso de mi hijo no era solo de acoso sino de racismo y xenofobia  y que ninguno haya tomado cartas en el asunto mucho menos la Fiscalía.

y para colmo de males Fiscalía dé por archivadas las denuncias 2257/19 y 2019-000529-00000380 presentadas por mí ante la Jefatura de la Guardia Civil formulada por mí, concluyendo en la misma que en base al informe enviado 12/07/19 por la Consejería de Educación y Deportes, Servicio de Inspección de Educación, quienes en el mismo reiteran en lo dispuesto en el Decreto de fecha 18/03/19 que no resulta acreditada la situación de acoso por parte de otros menores hacia mi hijo.

¿Entonces por el bienestar de qué menores se vela? Mi hijo no es menos por ser negro y yo no soy la que necesita ayuda, deberían de consultar el historial de agresiones perpetrado en estos años por varios de los menores implicados en el caso de mi hijo, al mismo tiempo, que deberían de investigar la cantidad de alumnos cuyos padres han tenido que cambiarlos de colegio, por sufrir episodios de acoso. Y a día de hoy no se han puesto medios para frenarlo, los agresores se les da carta blanca para actuar y salirse con la suya y los acosados se tienen que agazapar o huir. Y con otra ¿Si no se han dado irregularidades, por qué la Inspección le ha impedido al cuerpo directivo renovar? Aquí se tapa tanto la mierda hasta que acaba oliendo.

Hay muchísimas manos detrás de todo este entramado y no voy a parar con mi lucha, cuando a otros menores les han dado protección a mi hijo lo han excluido directamente y soy yo la loca, ayer prometí subir imagenes de todo, eso lo dejo para mi abogado eso si me asignan uno y si no me tocará pagar uno y acabar con todo esto. Estoy sola en mi guerra y ello no me impedirá continuar con ella hasta que se resuelva esto, porque tengo a otra menor en el colegio y me es hasta incómodo acudir al mismo a dejarla. Mucha gente empatiza conmigo ya que por fin alguien dio voz a un tema que se llevaba tiempo tapando, el resto trata de oprimirme y excluirme y no creáis que ganas no me han faltado de huir.

A la prensa le encantan los temas rimbombantes que les den audiencia, el acoso a un menor “negro” no interesa, por eso no quisieron dar visibilidad al caso

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